Proyectos
No es una lista cerrada: lo más interesante suele ser lo que todavía no está aquí.
Unas alas para llevar puestas, hechas a medida. El reto no era el tamaño: era que el plumaje se moviera solo y que parecieran de verdad.
Las iniciales del evento, dibujadas en el aire con el solo contorno del tubo. Esperan ocultas sobre el escenario y bajan en mitad del espectáculo.
Una boca de riego americana de 80 centímetros, con sus tres tomas y su rojo inconfundible. Parece de hierro fundido y se levanta con una mano.
Una azotea entera para el escenario, con su puerta practicable y su tragaluz. Parece de ladrillo, se pliega del todo y se monta en minutos.
Un radiocasete de cuatro metros, hecho casi todo con material reciclado. Aguanta el peso de un bailarín encima y permite que baje por él.
Las botas de «The Lean», el paso imposible de Michael Jackson. Refuerzos escondidos por dentro para aguantar el cuerpo inclinado… y poder bailar con ellas.
Dieciséis metros de fondo de escenario que dibujan líneas, hacen de pantalla de proyección y dejan aparecer a los bailarines por donde haga falta.
Un trono para portar a Cleopatra a hombros y un abanico de dos metros y medio cuyas plumas se mueven de verdad. Imponen en escena y pesan lo mínimo.